“Te acompaño a muerte”: la historia detrás de la creación de Embajadur Crema

Cuatro ex jugadores merengues, que ya habían dejado la piel y la sangre para lograr campeonatos con Universitario, vuelven a compartir equipo ahora fuera de las canchas para el partido más desafiante de sus vidas: rescatar a la U de su peor crisis.

Dicen que cuando un futbolista tensa los brazos y alza un trofeo de campeón, es como si tocara el cielo con las manos. ¿Hay algo mejor que alcanzar la gloria? En diciembre de 2013, Miguel Ángel Torres tenía la respuesta. “La U sin problemas es el paraíso”, exclamó en los vestuarios del estadio de Huancayo, minutos después de lograr el título nacional número 26.

Esa tarde tuvimos una de las pocas alegrías deportivas de las últimas dos décadas, una excepción en medio del infierno que ha vivido Universitario, maniatado por los acreedores.

Todos los hinchas sueñan con tener al Club saneado y varios han esbozado propuestas para recuperar a Universitario de Deportes, pero las piedras en el camino no han sido pocas ni pequeñas. Si Embajadur Crema ya reunió 800 mil soles y ha pagado la deuda a 69 ex trabajadores, no ocurrió de un día para otro.

Desde 2017, Rainer Torres estuvo en reuniones con Aldo Miyashiro para elaborar un proyecto que, aunque generó expectativa entre los hinchas, no logró concretarse. El obstáculo principal fue la falta del sinceramiento de la deuda con el principal acreedor, que no colaboró con la transparencia.

Pero cada día que pasaba jugaba en contra y aumentaba la incertidumbre con numerosos cambios de administración concursal. Una de esas transferencias de poder ocurrió en agosto, con el retorno de los hermanos Leguía. “En ese entonces una persona me comenta sobre el plan de reestructuración, porque se acercaba la fecha límite de febrero (de 2020) para la posibilidad real de liquidación, y me preocupé bastante. Pensé en hacer algo, no era una opción esperar hasta que se sinceren los montos”, recordó Rainer.

Empapado del tema y con algunas propuestas, se reúne con Carlos Paskvan, ingeniero especialista en finanzas, el abogado Ricardo Mego, y junto a otros colaboradores con los que apuestan por formar una nueva asociación, desligada de las iniciativas anteriores. “Lo más difícil era bosquejar el proyecto, le metimos bastante cabeza para minimizar los puntos flacos”, recuerda Paskvan. “Era una idea, con un objetivo claro, pero no había una estructura”, apunta Mego.

Por ese entonces, cuando solo se pensaba en una colecta de fondos, el nombre barajado para la campaña era “Los 100 mil salvadores”, y el equipo se fue armando en octubre con gente capacitada en marketing, contabilidad y sistemas para los principales puestos del nuevo plantel, sin ningún interés en honorarios o beneficios, todo a pulmón. Posteriormente, en redes sociales, ya con el nombre Embajadur, también se abrió una convocatoria para profesionales dispuestos a apoyar, aunque Rainer tenía claro que necesitaría refuerzos de peso, por lo que había llamado a sus amigos Carlos Galván y Miguel Torres, muy identificados con el Club y que también supieron llevar la cinta de capitán.

Ambos apoyaron firmemente el proyecto, pero no era el momento indicado: el “Negro” avanzaba en su carrera como director técnico y era difícil involucrarse tanto con un tema de otro club, mientras que el “Cubo”, ahora funcionario de la Municipalidad de La Molina estaba de lleno en un concurso nacional del Instituto Peruano del Deporte. Varias otras figuras conocidas prometieron su apoyo, pero solo llegó a un respaldo mediático.

La iniciativa, además, sufrió un duro revés. El plan base de funcionar con un fideicomiso -modelo que mejor blinda los aportes de los hinchas- naufragó, ya que ninguna fiduciaria se mostró dispuesta a asociarse.  Así lo explicó Mego: “Las entidades más grandes ni siquiera nos quisieron escuchar. Otras nos recibieron, pero la respuesta fue negativa, y al final nos dimos cuenta de que nos hacían perder el tiempo, con gente que trabaja íntimamente con la administración de Gremco y tiene intereses totalmente alineados. Más bien lo que querían era sacarnos la información, era la boca del lobo”.

Con la liquidación como una posibilidad cada vez más cercana, Rainer recuerda que se sentía desesperado por lanzar el proyecto al público, para mostrar a los acreedores que había una solución viable, pero hoy agradece que el equipo lo convenció de esperar hasta que realmente esté todo listo, no había espacio para la improvisación. De todos modos, el desánimo era general y Mego y Paskvan dieron un paso al costado: “Si no hay fideicomiso, esto no va, la gente necesita seguridad”. Rainer aceptó sus decisiones, pero adelantó: “Yo tengo que seguir, el hincha va a confiar”.

Fue un período de escasos avances. Ya en 2020, el “Motorcito” reconoce que llegó a sentirse solo y esa también fue la impresión que tenían sus excompañeros cremas. Hubo un acercamiento de Carlos Orejuela, quien lo llamó para enterarse del asunto y mostró su disposición para apoyar, pero no era fácil teniendo en cuenta que todavía desarrolla su carrera futbolística.

Mientras tanto, Carlos Galván estaba de vacaciones en Argentina meditando sobre su futuro. Después de vivir siete años en el interior del país, no tenía claro cuál sería la nueva etapa. “Tuve que cranear bastante”, dice. No era fácil dejar a un lado su carrera de entrenador. Pero se convenció por la esperanza de ver a la “U” saneada y libre de deudas. Recordó la promesa que le había hecho meses atrás a Rainer por WhatsApp: “Te acompaño a muerte. Decime lo que necesites y voy a estar. En serio, te acompaño a muerte”. Decidido, levantó el teléfono y llamó a Miguel Ángel. “¿Qué te parece lo que está haciendo Rainer?”, le preguntó. Acordaron una reunión, lo visitó en la Municipalidad y subieron una foto de ese momento. “Reencontrándome con un gran amigo”, escribió en Twitter.

La promesa a Rainer en WhatsApp en 2019 y la reunión con Miguel en marzo de 2020

Contactaron a su ex compañero y Miguel le pintó la cancha: “Rainer, estoy con el Negro, nos queremos sumar a tu proyecto, pero queremos que nos escuches”. Ya era marzo y la pandemia obligó a que el encuentro sea a través de Zoom: por la pantalla, ambos le explicaron que la propuesta necesitaba de una pata comercial para poder solventar los gastos sin tocar un céntimo del dinero del hincha: la página web, los trámites, la cuenta bancaria, los servidores… todo sumaba una cuenta que en ese momento no imaginaban tan abultada.

“Le agradó, estaba contento. Con nosotros se sintió fortalecido”, recordó Miguel, quien tenía experiencia en el sector porque manejó el tema durante su etapa en la gerencia deportiva de Sport Boys. Galván añade: “Rainer necesitaba, fuera de él, rostros de personas que hicieron un buen trabajo en Universitario y se ganaron la credibilidad del hincha. Con el toque empresarial que le dimos, Embajadur dio un paso gigantesco”.

El impulso de estos fichajes, con nuevas ideas y ganas, marcó un quiebre en el proyecto. Se reincorporaron a Mego y Paskvan y, bajo la línea de generar confianza, Miguel sugirió fichar a “Ali” Orejuela: “Necesitamos a otra persona superhincha, él calza en el perfil”. Rápidamente Carlos mostró su disposición y compromiso, tomando el cargo de vicepresidente.

Aunque el país (y el mundo) afrontaba una tragedia, nada frenó el nuevo impulso. “Era impensado por la coyuntura, pero quisimos ser contracíclicos”, indican desde el equipo.

Ya era mayo y la cuarentena estricta, con todos sus defectos, ayudó al proyecto. Las reuniones, antes esporádicas, pasaron a ser todos los días por fuera de la franja laboral, desde la hora de la cena hasta pasada la medianoche, resolviendo dudas y tomando decisiones para avanzar lo más rápido posible y ganar adeptos.

“Fueron madrugadas y trasnoches. Le metimos con todo en esos meses, imagínate todo lo que tuvimos que pensar”, repasó el “Negro”. Decisiones del logo, el color, el armado de páginas, la búsqueda de asesores bancarios, decenas de presentaciones a potenciales socios, la elaboración del reglamento, los debates sobre el tipo de cuenta bancaria, decidir la entidad… “Era terrible, prácticamente no teníamos vida, aunque igual no había mucho que se pueda hacer. Aprovechamos ese tiempo que no podíamos salir”, recordó el exdefensor.

En esas largas jornadas, la afinidad entre los cuatro ex jugadores fue clave. “Se complementan muy bien, tienen una gran química”, describe Mego. Durante varias temporadas en la “U”, Galván se sentaba en el camarín del Monumental bien rodeado: a su izquierda siempre estaba Rainer y a su derecha, Miguel. “Fueron cinco años compartiendo el mismo lugar”, detalla con nostalgia. La cercanía es tal que los dos Torres han compartido vacaciones con sus familias, mientras que “Cubo” y “Ali” tiene una amistad que se remonta a la época de juveniles.

Plantel del 2009 con los cuatro líderes de Embajadur Crema / Créditos: El Comercio

Por ello, las reuniones de trabajo también tienen momentos para compartir incontables anécdotas, comentarios sobre los triunfos del equipo, burlas a las derrotas del clásico rival y hasta chistes entre ellos. No es raro que Miguel se ponga de foto de perfil una imagen de archivo del delantero vistiendo un uniforme blanquiazul. “El más cargado, obviamente, es Orejuela, que tiene más camisetas que… no sabemos de qué cuadro es. ¡Uf! No le gusta que lo jodan. Miguel es el que lo vuelve loco, lo enferma”, ríe Galván. El ex volante se excusa: “Es que nos conocemos tanto tiempo, siempre trato de bromear y que se sienta cómodo. Cada vez que hago chacota me pego a él, pero tengo mucho cariño y respeto hacia los tres”. Por su parte, Carlitos asegura que no se pica y saca pecho por todas las veces que ha ido a la Trinchera, incluso en sus primeros años como profesional: “Ninguno de ellos ha ido a Norte, ninguno es tan fanático como yo”.

Bromas aparte, el equipo de Embajadur destaca lo bien que se complementan y lo fácil que es llegar a acuerdos, con plena libertad para discutir las propuestas. “Rainer está en todas, es el cerebro, muy talentoso para el cargo. Toma en cuenta todas las ideas”, elogian en el staff. Del “Negro” rescatan su frontalidad, la precisión de sus preguntas y, por supuesto, su personalidad: “Lo que mostraba en la cancha, está en cada llamada”. Sobre Orejuela, el “Motorcito” aprecia: “Tiene entusiasmo y pasión, le gusta informar y conversar sobre lo que está haciendo. Cuando se le mete algo en la cabeza, tiene mucho empuje”. Y “Alí” coincide con el resto en celebrar las habilidades de comunicación de Miguel Ángel: “Se expresa de la mejor manera, no lo conocía en esa faceta. Hasta parece un señor”.

Aunque todos tienen carreras con vueltas olímpicas y reconocimientos, no hay espacio para egos.

“No por haber sido capitán tengo más derechos, esa etapa ya pasó, solo tratamos de encontrar la solución más rápida y lo que más beneficie al Club”, sostuvo Galván. “Cubo” complementó: “Los futbolistas a veces cometemos el error de creer que nos merecemos todo y que nunca nos equivocamos, pero uno va creciendo, pule su carácter. En ocasiones tenemos diferencias y ese es un buen síntoma, lo resolvemos con tranquilidad”.

Concretar la apertura de la cuenta bancaria recaudadora fue uno de los pasos más complicados, pero además de las trabas administrativas, el proyecto también chocaba con la presión interna y la ansiedad de la hinchada, que se hacía sentir en las redes sociales para conocer los detalles de la iniciativa, cuando todavía la guardaban bajo siete llaves. Día a día, los involucrados notaban la insistencia y se recordaban unos a otros que no se trataba de una simple colecta, sino un megaproyecto de montos astronómicos que necesitaba afinar todos los detalles de manera profesional.

El equipo sostiene que la difusión en los medios fue clave para ganar la confianza del hincha.

Los mensajes recibidos, sin embargo, pasaron a ser de tinte violento. “¡Comenzaron las amenazas!”, reveló Rainer en su cuenta de Twitter. Según comentó, él había sido advertido por el “Chino” Miyashiro de que tarde o temprano iban a llegar, pero nunca pensó en retroceder. Miguel también recibió correos y mensajes de texto que lo alertaban de “consecuencias”, y palabras subidas de tono. “Pero sabíamos que no hacíamos nada malo y todo era transparente”, indicó. Para Mego, se trata de intereses con respecto al manejo de la U. “Hay gente viviendo de los flujos que quiere seguir parasitando”, dijo el abogado.

Tal vez más incómodas fueron las críticas que recibían de gente que supuestamente también quería ayudar a la U. “Uf, entre el ‘Negro’ y yo queríamos salir a responder a todos, pero nos aguantamos, porque es una decisión de grupo”, comentó Orejuela. Galván agregó: “Daba bronca, porque a veces eran personas que habían hablado con nosotros sobre este tema o trabajado juntos. Pero si les hacíamos caso, tirábamos todo por la borda. Le pusimos el pecho a las balas”.

En tanto, Rainer no se achica ante las críticas: “Soy cholo terco, guerrero por naturaleza, mientras más me traten de complicar, más fuerza voy a agarrar. Fui así de jugador, soy así en la vida”. De todas formas, admite que la incomodidad era grande: “Me molestan mucho los comentarios malintencionados porque no hablan solo de mí, hablan de un proyecto de gente que ama al club. Veo el trabajo de la gente detrás, somos más de 30 personas que estamos día a día remando”. En ese marco, Miguel subraya la importancia de tener la conciencia limpia, sabiendo que están haciendo todo lo posible por ayudar a la institución.

La expectativa era como una bola de nieve y el equipo sintió que no podía dejar pasar más tiempo, principalmente por un riesgo: que la gente comience a perder interés. Por ello, se inició la planificación de la presentación ante los medios, para fines de julio, y se trazó el objetivo de estrenar el proyecto en el aniversario del Club, menos de dos semanas después. En esa reunión, todas las áreas coincidieron en que sería la fecha ideal… aunque los encargados de Sistemas advirtieron que sería complicado tener la página web lista. No había forma de posponerlo, se tenía que cumplir la promesa.

Conferencia de la presentación de Embajadur Crema

Así lo recuerda Rainer, quien en sus redes sociales comentaba que se sentía igual de nervioso que antes de las finales de 2009 o 2013: “El jueves 6 estaba casi todo listo, pero sabía que no iba a poder dormir. Eran las 10 de la noche y los muchachos de Sistemas seguían intentando. Yo no podía hacer mucho, solo alentarlos y darles apoyo moral. Les dije que habíamos prometido que estaría el viernes 7, pero no a qué hora, así que teníamos un margen. Eran las cinco, seis de la mañana, y seguíamos conversando. A las ocho, me preocupé. A las nueve llegó la hora de la prueba. Fui el primero, hice un aporte y entró el pago”. Por fin, pudo acostarse, aunque sus compañeros lo odiaban momentáneamente, ya que la emoción hizo inevitable que haga el anuncio en redes sociales, lo que casi colapsa la página.

Fue un descanso corto, pero cargado de sueños, con la mente puesta en que la U no solo es más grande que sus problemas, sino tan gigante como lo que sus hinchas sean capaces de hacer para ayudar al Club. “Creo que este proyecto tendrá dos días claves. Uno fue ese, la inauguración, con mucha emoción, sentimientos encontrados, temor de que no salga bien. El segundo será cuando paguemos toda la deuda”, dice convencido Rainer Torres.

Si quieres unirte al proyecto ‘Embajadur crema’ ingresa aquí: http://app.embajadurcrema.com/

Recuerda que puedes colaborar con el proyecto adquiriendo algunos de los productos Embajadur o afiliándote al Seguro Embajadur: https://tuseguro.embajadurcrema.com

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