De Japón a Chile: Embajadur no conoce de fronteras

“Pasajes, pasaporte, camiseta de la U”. La lista mental que Juan y Omar repasaron antes de irse del Perú fue la misma que la de miles de hinchas que han tenido que salir del país sin saber cuándo volverán. Les dijeron que extrañarán a la familia, la comida, pero quizá igual de importante era saber cuánto echarían de menos pisar la tribuna de los colores amados.

Juan Miyasato, de 41 años, despegó del Jorge Chávez en 2009 (temporada de estrella) rumbo al otro lado del mundo hasta llegar a la prefectura de Gunma, en Japón. Omar Góngora, de 23, viajó hace apenas un par de años a la ciudad de Santiago, la capital de Chile. Desde destinos tan disímiles, la pasión por Universitario pinta parecidos y contrastes que los vuelve a encontrar como Embajador y Aportante, respectivamente, de Embajadur Crema.

“Trabajo en un almacén y como el dueño también es hincha crema, nos deja poner los partidos en pantalla grande, pero solo cuando juega la U. Algunos que pasan por la calle y se quedan para verlos”, cuenta Omar, residente de la comuna de Conchalí. Si no está en el trabajo, su celular se vuelve el hilo que lo conecta con el Monumental o el estadio de turno.

Para Juan, el asunto es más complicado. La diferencia de 14 horas con Perú hace que varias veces tenga que levantarse de madrugada para sintonizar al equipo de Ángel Comizzo. “No me pierdo ningún partido, no hay excusa para no ver al campeón. Cuando mi esposa escucha que me levanto a cualquier hora, ya sabe que es porque juega la U”, explicó. Si el horario lo permite, recibe en su casa a otros fanáticos cremas para los esperados abrazos de gol.

Juan Miyasato y otros hinchas en Japón. (Foto: Cortesía)

De distintas generaciones, se volvieron hinchas en momentos llenos de pasión. Miyasato creció con los clásicos protagonizados por Jorge Amado Nunes y Roberto Martínez, mientras que Góngora, ex vecino de Ventanilla, se hizo fanático gozando con los goles de Raúl Ruidíaz y la calidad de Nolberto Solano.

Ya fuera del país, y a sabiendas de la profunda crisis institucional, gente de confianza tocó sus puertas. El hermano de Omar le contó del plan para aportar a la recuperación y, tras enterarse de cómo funcionaba, no tardó en unirse: “Si hay forma de salvar al equipo, a pesar de la distancia, encantando”. Aunque tenía algunas dudas, fue clave la presencia de ex jugadores que llevaron la cinta de capitán. “Tienen palabra. En su juego demostraron lealtad y ahora están haciendo algo más leal, sé que no van a jugar con el sentimiento”.

Juan, por su parte, se enteró casi de primera mano y antes que mucha gente, cuando Rainer Torres viajó a Japón en 2017 y adelantó su intención a un grupo de hinchas entre los que estaban varios de sus amigos. Desde entonces, quedó en contacto y él se encargó de mantener activa la motivación y hasta organizó reuniones informativas en los típicos karaokes, con buenos resultados: ya son más de 50 aportantes que cada mes envían su cuota desde el país del sol naciente, nos cuenta Miyasato.

“El objetivo ahora es llegar a 100. He mandado a hacer polos, les comparto noticias… tengo habilidad para llegar a las personas. Hay que ver la manera de involucrar a la gente para que se sientan identificados y sembrar las semillas”, resaltó con una emoción que se desborda y contagia. Para convencer a los indecisos, apela al sentimiento: “Son como 2200 yenes por mes. Yo les digo que son 75 yenes por día, menos de una botella de gaseosa, ¿no puedes hacer ese sacrificio?”.

El tema es más delicado para Omar Góngora, que vive un escenario muy distinto. Chile ya venía golpeado por el estallido social que acaba de cumplir un año y afectó con fuerza a los trabajadores migrantes. Ahora, como en gran parte del mundo, la pandemia ahondó la crisis y achicó los bolsillos. “Es difícil conseguir aportantes. Hay varios que saben cómo es el proyecto, pero por el tema de la economía, muchos solo están como donantes y se juntan para enviar lo que pueden”, señaló. De todas formas, destaca que están convencidos y que cuando haya capacidad para hacerlo, pasarán a aportar su cuota mensual.

Góngora y Miyasato. (Fotos: Cortesía)

En esa tarea de expansión, Góngora destaca el rol de “¡Ya pé!”, un restaurante peruano en Santiago que ofrece beneficios a los aportantes, lo que ayuda a difundir la campaña. Por su parte, Juan Miyasato está organizando un evento pro fondos en el que confía en reunir a todos los cremas de las ciudades cercanas, aunque para ello debe esperar a que se relajen las restricciones de la pandemia. “Lo hacemos por amor a la camiseta, para devolverle al Club lo que nos ha dado. La U tiene millones de simpatizantes, pero el verdadero hincha es el que lo demuestra con Embajadur, estando involucrados con las cosas buenas o malas de la institución”, destacó Juan.

Evidentemente, así estén a 2.500 kilómetros en Santiago o a 15.500 kilómetros en Gunma, el amor a la U no entiende de distancias. Y con el optimismo en el horizonte, los dos ansían un centenario con el club saneado y apuntando a lo más alto. “Quiero la 27, pero sueño con la Libertadores. No podemos conformarnos”, asegura Góngora.

Miyasato, quien no ha vuelto a Perú en más de una década, tiene claro que para el año 2024 quiere hacer un viaje con toda su mancha crema en Japón y celebrar en la tribuna. “Nos proyectamos para ir, será una fiesta única en la vida y para eso tenemos que empujar el carro todos juntos”.

Anímate y forma parte de este proyecto como embajador, aportante o donante ingresando a:  http://app.embajadurcrema.com/

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